Reparación
Cintas, cuerdas, recogedores, poleas, ejes, guías y lamas. La avería del día a día, resuelta en una visita.
Reparamos, instalamos y motorizamos persianas a domicilio.
Te decimos el precio por teléfono antes de ir.
¿La persiana no baja y la casa se queda abierta? Dilo al llamar: eso va por delante.
Reparamos, instalamos y motorizamos persianas, y atendemos la persiana metálica de comercio. Todo a domicilio. No tenemos tienda ni vendemos producto suelto: vas a hablar con gente que se dedica a esto y a nada más.
Cintas, cuerdas, recogedores, poleas, ejes, guías y lamas. La avería del día a día, resuelta en una visita.
Persianas nuevas a medida, tomadas en tu casa. Si el hueco es raro, mejor: es lo que llevamos 20 años midiendo.
Convertir una persiana de cinta en eléctrica, con mando o con pulsador, sin obra y en una mañana.
Cierres de local: motor, guías, muelles y cerradura. Con prioridad, porque un comercio que no abre pierde el día.
Es la mayoría de lo que hacemos y casi todo se resuelve en una visita. Lo más habitual no es glamuroso: una cinta que se ha soltado del recogedor, un muelle que ha perdido fuerza, una polea partida, un eje con holgura que hace que la persiana suba torcida. Piezas pequeñas que dejan la persiana inservible.
Si al abrir el cajón vemos que lo tuyo no compensa arreglarlo, te lo decimos. Preferimos perder un trabajo a cobrarte una reparación que va a volver a fallar en seis meses.
Te tomamos las medidas en el hueco, no las pedimos por catálogo. Elegimos el material según dónde vives y cómo es el hueco, que no es lo mismo un piso interior que un ventanal a primera línea de playa, donde el salitre se come los herrajes sin tratar en tres o cuatro años.
No fabricamos ni diseñamos: instalamos. Si lo que buscas es comprar una persiana para montarla tú, no somos tu sitio y te lo diremos por teléfono para no hacerte perder el tiempo.
Te quitamos la cinta y ponemos un motor dentro del eje. Sin obra y normalmente en una mañana, aprovechando el cajón que ya tienes. Es lo que más nos piden en casas con muchas ventanas, en persianas grandes que pesan demasiado para subirlas a mano, y en gente que ya no está para tirar de cinta cada día.
Antes de decirte que sí, comprobamos dos cosas: que el eje aguante el motor y que haya por dónde sacar la corriente. Si alguna de las dos no se cumple, te lo decimos antes de cobrarte nada.
El cierre de un local no se parece a la persiana de una casa: pesa mucho más, se usa dos veces al día todos los días y cuando falla el negocio no abre. Las averías también son otras —el motor, las guías dobladas por un golpe, los muelles descompensados, la cerradura— y el material es distinto.
Estas las atendemos con prioridad, porque cada hora con el cierre bajado le cuesta dinero a alguien. Si tienes un local y la persiana se ha quedado a medias, dilo al llamar y va por delante.
El que llama a tu puerta es nuestro técnico y es de tu zona. No es alguien que viene de tres provincias más allá ni un nombre que te asignan por teléfono y no vuelves a ver.
Eso se nota en cosas concretas. Un técnico que trabaja en la costa sabe que en primera línea lo primero que se pica no son las lamas, sino los herrajes, las guías y el eje, y va con recambio tratado en la furgoneta. Uno que trabaja en un barrio de bloques de los sesenta y setenta lleva cintas y recogedores porque sabe lo que se va a encontrar. Un persianista de fuera te cambia la pieza; el de tu zona sabe por qué se ha roto.
Detrás hay una empresa que responde. Garantía por escrito en todos nuestros trabajos, en la misma factura y con el detalle de lo que se ha hecho, y seguro de responsabilidad civil. Si algo no queda bien, sabes a quién llamar y hay alguien que lo coge.
Si has buscado un persianista en internet, ya sabes cómo funciona esto. Rellenas un formulario en un portal de presupuestos, dejas el teléfono, y a los diez minutos te llaman tres empresas seguidas. Ninguna de las tres es la que ha publicado el anuncio: el portal ha vendido tus datos y cobra por ello. Esa comisión no sale de la nada, va dentro del precio que te dan.
Aquí no hay nada de eso. Llamas a un número, hablas con nosotros, y quien va a tu casa es nuestro técnico. Entre tú y quien hace el trabajo no hay nadie.
Te preguntamos cuatro cosas por teléfono —qué persiana es, qué hace, en qué planta está y si es de casa o de local— y con eso te decimos lo que cuesta. Antes de salir, no al llegar.
No damos un precio cerrado por internet porque en persianas el mismo síntoma tiene arreglos muy distintos: una cinta que se ha soltado del recogedor está entre lo más barato que hacemos, y un eje partido con las lamas dobladas, entre lo más caro. Por eso preferimos preguntarte cuatro cosas antes de darte un número.
Lo que sí te podemos adelantar: los cambios de cinta, cuerda y recogedor son la parte barata; motorizar cuesta bastante más, pero es un trabajo de una mañana y luego no vuelves a tocar la persiana. Y no vas a llevarte sorpresas al final: el precio que te damos por teléfono es el que pagas, salvo que al abrir el cajón aparezca algo que no se veía desde fuera, y en ese caso te lo decimos antes de tocarlo.
Cuéntanos qué le pasa a tu persiana y te decimos el precio en la misma llamada.
Llamar al 617 824 432Trabajamos en 12 provincias: Alicante, Almería, Baleares, Barcelona, Cádiz, Castellón, Girona, Madrid, Málaga, Murcia, Tarragona y Valencia. Dentro de cada una cubrimos sus poblaciones y la comarca de alrededor. Si no ves la tuya, llámanos igual y te decimos si llegamos: muchas veces sí, aunque no tenga página propia.
No. Somos servicio a domicilio y no atendemos al público en local. Vamos nosotros a tu casa, medimos allí y trabajamos allí. Tampoco vendemos producto suelto: si necesitas comprar una persiana para montarla tú, no somos tu sitio.
Depende de la zona y de la época. Como el técnico es de allí, lo normal es el mismo día o al siguiente. En verano, con las segundas residencias abriendo, la agenda se aprieta y conviene llamar con algo de margen. Si tienes una persiana que no baja y la casa se queda abierta, dilo al llamar: eso lo colamos.
Garantía por escrito en todos nuestros trabajos. Te la damos en la factura, junto al detalle de lo que hemos hecho y de las piezas que hemos puesto, para que sepas exactamente qué está cubierto. También tenemos seguro de responsabilidad civil.
Un técnico nuestro que trabaja en tu zona. Va identificado y sabe a qué va, porque el trabajo se ha hablado antes por teléfono. No mandamos a nadie sin avisar ni te cambiamos de persona a mitad de un trabajo.
Sí. En persianas, la mayoría de las averías están en piezas estándar —cintas, recogedores, poleas, ejes, guías, soportes— y esas se resuelven igual sea cual sea la marca del cajón. Con los motores pasa parecido: trabajamos con los sistemas habituales, y si el tuyo es raro te lo decimos por teléfono antes de ir, no después de subir.
Te lo decimos y te damos las dos opciones con su precio: cambiar solo lo que está roto o poner una persiana nueva. Sin insistir. Lo que no vamos a hacer es venderte una persiana nueva porque sí: si lo tuyo se arregla, se arregla.
¿Se te ha roto una persiana? Llámanos y te decimos el precio por teléfono.
Llamar al 617 824 432